Paris21, Informe Latinoamérica y el Caribe: Fortaleciendo la participación

La jornada de exposiciones realizada por PARIS21 en torno a los objetivos que plantea el mundo a partir de la participación y los datos, brindó en esta ocasión el trabajo de algunos representantes en la materia y entregaron algunas experiencias para ayudar a responder a la pregunta ¿Cómo reforzar la participación entre instituciones de datos, gobiernos y sociedad civil?


El contexto de la tercera ola de los datos abiertos llama a generar información y datos que no solo sean de calidad, también deben cumplir con un propósito en torno al acceso, entendimiento de la ciudadanía y ser un activo estratégico para la solución de problemáticas como por ejemplo la pandemia de COVID-19. Ese esfuerzo debe surgir de instituciones y principalmente de los mismos gobiernos, quienes deben comprender que su labor en torno a la actualización de estas materias es fundamental para brindar mejores resultados y entablar un escenario participativo con la ciudadanía.


En ese sentido el subgerente de Paris21 Francois Fonteneau resalta los datos como bien público y que “puede mejorar la participación entre los diferentes actores” (Fonteneau, 2021). Así mismo, la participación es una “oportunidad para tener un involucramiento directo y resultar en un mayor nivel de confianza” (Fonteneau, 2021). La confianza es un parámetro que podría ser central en el compromiso por la apertura de los datos a niveles más allá de lo profesional. Otro beneficio que considera Fonteneau en torno a la participación es su relevancia para “combatir la desinformación, fomentar la confianza en los datos y crear análisis para avanzar.” (Fonteneau, 2021)


En ese mismo énfasis, José Antonio Mejía, especialista leader en modernización del Estado en el BID, considera por su parte que justamente el uso de estos datos de carácter estadístico como bien público, son totalmente útiles, pero a su vez requieren de la relevancia que tengan para la ciudadanía. Esta irrelevancia de acuerdo al especialista se debe a “una aparente desconexión entre la realidad del ciudadano y la realidad de las estadísticas oficiales” (Mejía, 2021), por lo tanto, es necesario actualizar estos parámetros, ya que los aspectos considerados al momento de medir “no son relevantes para la vida diaria y no reflejan la experiencia del ciudadano promedio.” (Mejía, 2021)


A pesar de esta problemática, Mejía considera que hay algunas alternativas para lograr una mayor conexión, interés y participación por parte de la ciudadanía. En primer lugar se requiere de un “involucramiento del ciudadano en la producción de datos o en la ratificación de la estadística oficial, en segundo lugar, ampliar la base de usuarios de las oficinas nacionales de estadística(ONE) y finalmente que las ONE deben adaptarse y consolidarse como referentes y no sólo productores de información oficial” (Mejía, 2021), lo cual propiciará una reutilización del dato y que los usuarios puedan identificar y rechazar datos de mala calidad.


A su turno la experiencia de Miosotis Rivas, directora general de la ONE en República Dominicana, explicó que el trabajo realizado por la institución ha tenido un enfoque en torno al diálogo y de la misma manera destaca el formato de discusión “Espacios de dialogo ONE, con un interés en las necesidades de los usuarios. De acuerdo a Rivas Peña, “estos espacios de diálogo han permitido compilar información que permita trabajar con el sector público y privado en torno a una agenda de trabajo de las estadísticas” (Rivas, 2020)

Como resultado la expositora indica que el trabajo en la producción estadística se reforzó, así también los procedimientos con los que la ONE desarrollaba su trabajo. Aun así, enfatiza en que los mayores retos pasan justamente por la inclusión de la sociedad civil. “El mayor reto ha sido motivar y que los datos sean finalmente parte de las decisiones del día a día que toman las personas” (Rivas, 2020). Por otro lado señala trabajar en la tarea de “capacitar a los públicos en estas materias, desmitificar que las estadísticas son sólo materias para profesionales” (Rivas, 2020)


En tanto, la experiencia aportada por Elizabeth Solano, directora general del Censo Nacional de Costa Rica, entrega una mirada respecto al proceso del Censo 2021 especialmente concentrado en la consulta a usuarios y la organización para la recolección de datos. A partir de este proceso se extrajeron algunas reflexiones; en primer lugar, la generación de talleres y consultas abiertas web que de acuerdo a Solano contempló más de 500 participantes. En términos de resultados “los temas de más participación fueron discapacidad y etnia” (Solano, 2021), sin embargo, igualmente resalta la instancia de consulta abierta vía web - referida a personas o instituciones que quisieran manifestar sus requerimientos de información-. “Si bien no tuvo una participación muy alta, es un inicio a este tipo de acciones participativas” (Solano, 2021)


Por otra parte, el trabajo de la ONE costarricense en torno al Censo 2021 incluyó 3 aspectos en torno a la participación de la sociedad civil, entre ellos la generación de “asociaciones de desarrollo comunal, comités cantonales y organizaciones indígenas y líderes de asentamiento informales y líderes comunales” (Solano, 2021). Los resultados de este trabajo según la directora general “permitió facilitar información sobre las zonas y poder determinar acciones específicas de acuerdo a esa dinámica social, también apoya la actualización, la validación cartográfica y reclutamiento de personal censista, facilitan infraestructura física, sensibilizan a la población sobre el censo y genera una mayor participación para el uso de resultados y una mejor comprensión de estos.” (Solano, 2021)


Al momento de concluir, reflexionó en que los resultados de este proceso en el Censo 2021 podría haber demostrado la relevancia que tiene la participación, “no solo en este proceso, sino fundamentalmente para que haya un buen uso de la información” (Solano, 2021). Igualmente llamó a tener en cuenta la importancia de incentivar y fortalecer capacidades para el uso de la información y así mismo mejorar su comprensión.


En quinto lugar, Philipp Schonrock director ejecutivo del Centro de Pensamiento Estratégico Internacional(CEPEI) expuso su experiencia en torno a los datos y el contexto del COVID-19. En esa línea la pandemia trajo cuatro escenarios específicos; “tsunami de datos, inequidad digital, falta de cultura de datos y una infodemia de desinformación” (Schonrock, 2021).

El primer escenario hace referencia a una gran cantidad de datos disponibles, pero que al mismo tiempo tiene capacidades limitadas, mientras que la inequidad se entiende a un acceso de datos e internet que dependía de las capacidades del gobierno, en ese caso Colombia. La falta de cultura de datos, evidenció que a pesar de la disponibilidad de estos y las tecnologías, las contrapartes eran limitadas y los gobiernos conocen poco sobre la utilidad de los datos. Finalmente en el caso de la infodemia, especialmente en un contexto pandémico, generó información muy bien estructurada respecto al Covid, pero enfocadas en la desinformación.


Bajo esos escenarios, Schonrock considera fundamental una buena colaboración y puntualiza que tanto organismos multilaterales como Naciones Unidad y un centro de pensamiento se pueden unir en torno a la participación. Para ello se requiere de capital humano con intereses en torno a los datos. “Lo primero fue encontrar facilitadores y emplear científicos de datos, personas cercanas a las estadísticas para generar un equipo técnico y humano que pudiera responder a las necesidades que estaban pidiendo los países” (Schonrock, 2021). Este proceso además requiere de “inversión en capacidades humanas, experimentar y generar un laboratorio de ideas y por último, co -creación con un ambiente habilitante” (Schonrock, 2021)


Para finalizar Schonrock apuntó a que esta buena colaboración entre gobiernos, instituciones y sociedad civil necesita igualmente de un trabajo en la capacitación. “Estas capacitaciones deben darse en todos los niveles y especialmente en las contrapartes que participan de un sistema estadístico nacional.” (Schonrock, 2021)


La penúltima expositora, Rebecca Firth comentó que su trabajo en torno a los datos y la participación se han centrado bajo los esfuerzos de Humanitarian Open Street Map (HOT), una organización que cuenta con trabajos en torno al mapeo. “HOT apoya comunidades y Open Street Map contribuye al mapeo de áreas vulnerables a desastres y afectados por la pobreza. Es una herramienta gratuita y de fuente abierta.” (Firth, 2021)


En esa misma línea los mapas tienen una finalidad de que grupos poco representados, sean cada vez más vistos y, en consecuencia, participen más. Adicionalmente la directora de transformación y comunidad señaló que su organización está trabajando para “mapear zonas, que la información sea accesible y usada en decisiones que permite mejorar las vidas de las personas, que todos puedan contribuir” (Firth, 2021).


En ese mismo camino al concluir su presentación, apuntó a que la colaboración y participación de las personas en esta plataforma a pesar de lo distinto de los perfiles de quienes participan, por una parte científicos de datos y estadísticos y por otro personas interesadas en los datos como tal, trabajan en torno a un objetivo en común.

En su turno final el ex director de la Oficina de estadística en el Caribe hasta 2019, Edwin St Catherine, llevó su exposición enfocada en cómo se ha actualizado el censo bajo un proceso intrarregional que consideró países anglófonos. Para lograr esto se tomó en cuenta la medición de la pobreza de manera multidimensional y abarcó dimensiones como la “educación, estándares de vida, empleo, salud y ambiente” (Catherine, 2021). En cuanto a los resultados, “mapeamos los indicadores para producir cada indicador a nivel de la comunidad y tenerlo en todas las regiones y países. Este es el marco a seguir para que los próximos censos se puedan reproducir” (Catherine, 2021)


Ya finalizada las charlas, se puede identificar que los expositores consideran esencial para una buena participación entre la sociedad civil, gobiernos e instituciones estadísticas, no solo reproducir los datos. Este camino debe incluir un compromiso por parte de los gobiernos y las instituciones para avanzar en torno a las capacitaciones tanto de profesionales como ciudadanos, así mismo, incluir en los procesos de toma de datos a los usuarios, ya que ellos son quienes más conocen la realidad que viven día a día.