Datos Abiertos, promotores de la nueva agenda pública

Actualizado: mar 31

El evento Verano de Datos Abiertos Constituyente vivió su última jornada de exposiciones donde se recogieron los análisis finales en torno al conocimiento y uso del Dato con propósito. La charla giró en torno a la capacidad que poseen los datos hacia un futuro y cómo estos deben ser guiados tanto a nivel de conocimiento como en las futuras tomas de decisiones.

El ciclo Verano de Datos Abiertos Constituyente vivió su última jornada con la charla “Reutilización de datos, prestación de servicios y silos horizontales” donde el análisis giró en torno a la comprensión y uso del dato con propósito, destacando la capacidad que posee la información y como esta debe ser guiada, tanto a nivel de conocimiento y en las futuras tomas de decisiones.

El primer análisis estuvo a cargo de Luz María García, gerenta de SÉ Santiago Smart City, quien presentó un diagnostico respecto de las principales necesidades y carencias que vive nuestro país en movilidad, seguridad, medioambiente y vivienda, áreas que se potenciaron por el explosivo crecimiento demográfico e infraestructura en telecomunicaciones. Como consecuencia, explica la experta que, en Santiago, se generan pérdidas económicas asociadas a la congestión vehicular, además lidera las capitales de América Latina con mayor contaminación atmosférica; la percepción de inseguridad ha aumentado y expone mayores carencias en vivienda.


El origen de estos problemas, de acuerdo a la gerenta de SÉ Santiago Smart City, tiene relación con una información desactualizada y fragmentada. Esto se produce ya que los datos se rigen bajo una lógica de “uso de datos compartimentalizada que no logran converger del todo, independiente del origen que estos tengan”. En consecuencia, genera un ciclo donde esta información desactualizada no permite resolver problemáticas actuales y antiguas, aunque exista esta intención.


A pesar de este negativo escenario, la experta reflexiona sobre la oportunidad que existe para construir ciudades inteligentes que permitan resolver estas problemáticas y sugiere “tomar las tecnologías, tecnologías disruptivas, la dataficación y los datos que nos van a entregar información que agrega valor y nos van a llevar a reducir brechas, acortar necesidades y dar soluciones de fondo”, que en definitiva apoye este nuevo paradigma en torno a las transformaciones territoriales y la nueva era digital.


En ese escenario, Luz María se refiere al proyecto Smart Data Ciudad que promueve SÉ Santiago el que promueve “animar un ecosistema y darle sostenibilidad en el tiempo bajo una plataforma que permite integrar toda la generación de valor del dato agregado único, que permita tener información de valor relevante para la toma de decisiones de múltiples actores que actúan sobre un territorio”. El buen funcionamiento de esta iniciativa requiere, no solo de información de valor relevante, sino también de “cooperación basada en la confianza que actúe como principio rector” lo que otorga un desarrollo fundamental a la Región Metropolitana y al mismo tiempo, mejora la calidad de vida de sus habitantes.


A su turno la Dra. Sulan Wong, Directora del Departamento de Ciencias Jurídicas de la Universidad de La Frontera, enfocó su exposición hacia la ciencia de datos y su uso, entendida como institución social que permite la comunicación de resultados de investigación y su uso libre. En ese sentido, señaló que compartir el conocimiento genera un “efecto red” y que “cuantas más personas formen parte de la misma, mayor será la utilidad de la red para cada miembro”. Sin embargo, la abogada enfatiza que el compartir este conocimiento, genera una pérdida de control sobre este y, por lo tanto, “se establecen derechos de propiedad intelectual para capturar el valor del conocimiento e incentivar su creación”.


Wong analizó que estos derechos aplicados a un contexto de pandemia, implica una característica “exclusiva y excluyente” -referida a cómo el propietario de los resultados de investigación decide gestionar y explotar sus derechos de propiedad-, como el referido al acceso a revistas científicas de suscripción pagada o el proceso confidencial del desarrollo de las vacunas.


Para combatir este escenario, la académica de UFRO señaló que algunos gobiernos “entregaron fondos públicos incluyendo la idea de un acceso abierto a los resultados, así como un acceso abierto a diseños de ventiladores mecánicos”. A pesar de que existen avances al aspecto, aún se mantienen dificultades como el debido a derechos de patente de las vacunas.


Otro ejemplo de apertura, explica la la Doctora en Derecho del a Universidad de la Coruña, es software libre como GNU Kernel de Linux, que representan una opción viable para estos conflictos permitiendo “compartir datos, resultados, códigos, pruebas y errores”, lo que facilita alcanzar mayores niveles de conocimiento en la información. En esa línea, puntualiza que “compartir no es solo importante, es esencial para el funcionamiento del ecosistema de internet” y este modelo de Linux “apuesta no solo por el acceso abierto e inmediato de todos los desarrolladores, sino el uso libre de las nuevas aportaciones para que estas puedan ser revisadas, mejoradas e implementadas”.


La expositora finalizó invitando a reflexionar en torno a la Carta de los Derechos Civiles para una Sociedad de Conocimiento Sustentable (en su artículo 1°) y precisó que el conocimiento debe ser de libre acceso, mientras que derechos de propiedad o patentes deben estar limitados sólo a una excepción y no a una regla en general. En definitiva, “el conocimiento como bien público debería tener un estatus más elevado que la protección de demandas privadas”, precisó.


Olga Quirós, Secretaria General en Asedie, continuó la charla y expuso la experiencia de su institución en España sobre la reutilización de información y prestación de servicios, explicando que la misión es promover y facilitar “la reutilización de información del sector público”, y donde empresas de carácter infomediaria -enfocadas en el uso, reutilización y distribución de la información-, generen “productos de valor añadido que aporten seguridad en las transacciones nacionales y ayuden en la toma de decisiones”.

Estos productos, de acuerdo a Quirós, son formados bajo una perspectiva de colaboración entre privados, lo que da transparencia al sector empresarial y permiten que el área infomediaria mueva la economía.


Para lograr esta relevancia, la Secretaria General explicó que es fundamental la apertura de datos por parte del sector público, tanto para empresas y los ciudadanos. En esa línea señalo que “la reutilización de información abre un abanico de oportunidades y beneficios”, entre ellos, dotar de mayor inteligencia a la información existente, e impulsar el mercado laboral.


Así también, añade Olga Quirós, estas colaboraciones tanto privado/privado y público/privado son posibles cuando se establece confianza y conciencia en el sector público y la ciudadanía. Sin embargo, apunta a que no fue suficiente y “se necesitaba conocer no solo al sector, sino su valor económico traducido en cifras”. En ese sentido, los datos deben también contener un sentido de armonía y coordinación al momento de su apertura.


Por otra parte, la ejecutiva de Asedie señala que algunas de las dificultades giran en torno a la apertura de datos podrían incluso impedir la reutilización de estos datos. Entre las mencionadas se encuentran: el miedo a abrir los datos por desconocimiento, el sentido de propiedad de los datos del sector público, el no saber qué hacer con estos datos e incluso la calidad de estos. Sin embargo, Quirós enfatiza en dos barreras extra que podrían traer dificultades. “Por una parte, distintas normativas que conviven sin ser revisadas y generan restricciones a su acceso o reutilización, por otro lado, la denegación de solicitudes por silencio administrativo – entendida como la falta de respuestas ante el no acceso de esta información”, explicó.


Al momento de concluir, Olga Quirós apuntó a que, si bien existen avances en torno al acceso y la reutilización de los datos, se continúa bajo un escenario de obstáculos en esta apertura. “No hay una cultura del dato consolidado y eso debe cambiar, porque en el ecosistema en que nos movemos (transformación digital, Big Data) es el dato”, recalcó.

Arturo Muente, especialista Senior en Modernización del Estado en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destacó importancia de los datos y los silos horizontales. Durante su exposición contextualizó cómo estaba configurado este ecosistema de datos al que nos vemos enfrentados, donde identifica un crecimiento exponencial acompañado de una producción mayor y cambios tecnológicos rápidos. Estos datos, explicó, cobran relevancia ya que permiten tomar mejores decisiones, mejorar políticas públicas y entregar en ese sentido, mejores servicios “tanto en ubicación, logística, calidad, feedback inmediato por parte de la ciudadanía”. Además propician la productividad y la innovación.


Adicionalmente, el Economista destacó que estos datos poseen un valor “no rival”, entendido como un acceso igualitario, sin importar si una o más personas utilizan la misma información. Al mismo tiempo, considera fundamental que el Estado sea capaz de utilizar estos datos para mejorar su gestión y destaca tres roles principales de este ente: Lo primero “Habilitar”, es decir, que sea capaz de generar un marco legal y desarrollar una economía de datos; seguido de “Utilizar”, entendiendo que se pueda usar la información para resolver y mejorar problemáticas y la toma de decisiones; y finalmente “Promover”, comprendiendo que este proceso puede ayudar a mejorar la gestión y generar emprendimientos. Al momento de generar estas políticas, explica, deben tener un “enfoque iterativo”, es decir, que las políticas se adapten al mundo digital.


En base a estos aspectos, el experto del BID indica que se deben considerar algunos problemas como una agenda fragmentada, donde si bien se trabaja en responder a distintas problemáticas, “en este esfuerzo por cruzar los silos verticales, creamos silos horizontales, que no necesariamente se hablan entre ellos”. A esta falta de coordinación entre dichos silos y distintas agendas relacionadas con datos, se genera un segundo problema referido a vacíos y disputas “que nadie cubre en temas de vanguardia”, y finalmente, un tercer problema tiene relación con la calidad de los datos, donde una mala calidad de estos genera una mala toma de decisiones y políticas públicas. En esa línea se debe “promover el uso responsable y ético de los datos, apoyado por un marco normativo”, indicó.


Entre las soluciones a esta problemática, Arturo Muente consideró que se requiere de una estrategia de datos, un esfuerzo de coordinación que incluya aspectos como: una visión hacia el futuro y con un rol definido; principios para abordar retos, análisis de brechas; y un plan de acción claro, medible, con actores y fechas definidas. Adicionalmente estos pilares, debe existir un diseño de gobernanza que facilite y genere estrategias en el sector público, con la incorporación de talentos en área, pero también “que entienda la importancia de un científico de datos” y la necesidad de promover una capacidad de uso de la información.

Ya finalizada la discusión los expositores concordaron en que la apertura y reutilización de los datos son un elemento clave en el diseño de nuestra agenda pública, la que permite aportar conocimiento, mejorar la toma de decisiones y resolver problemas tanto para ciudades en constante desarrollo como para cada uno de sus habitantes.